viernes, 17 de septiembre de 2010

Nuestro mar en peligro.

El cambio climático tendrá «consecuencias desastrosas» en el mar de Alborán, en la medida en que este fenómeno potencia los efectos adversos de otras amenazas, como son la urbanización excesiva del litoral, los vertidos incontrolados, la destrucción de ecosistemas y el turismo de masas. Así lo expuso ayer Rafael Robles, ex director del Instituto Español de Oceanografía y coordinador del estudio 'Conservación y desarrollo sostenible del mar de Alborán', elaborado y producido por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) con la colaboración de la Diputación de Málaga.

El informe, que ha requerido tres años de investigaciones y la participación de numerosos profesionales, determina que el calentamiento global tendrá efectos tales como la subida del nivel del mar y el aumento de la temperatura del agua y de la salinidad, y según este experto tales repercusiones se podrán constatar en el plazo de quince a veinte años.

Robles explicó que ello reforzará otras amenazas que ya son patentes, como la urbanización del litoral, la contaminación de las aguas, la fragilidad de los recursos naturales, la sequía y la desertificación. De hecho, se refirió al agua como «el petróleo del futuro». Tampoco contribuyen a mejorar la situación: el turismo masivo, la sobreexplotación pesquera, la extracción de áridos, la alta intensidad de tráfico marítimo, con un elevado riesgo de colisiones y vertidos, y la llegada de fauna y flora invasora, procedentes de otros puntos del Planeta.

Entre las especies más amenazadas, Robles citó el boquerón, el atún rojo y la tortuga, pero también las praderas de algas fanerógamas, y abogó por un mayor control de las mareas rojas de algas. Con todo, el mar de Alborán es el que tiene una mayor diversidad de especies de Europa.

Para frenar estas amenazas, el coordinador del informe propuso medidas tales como la creación de un observatorio permanente del mar, que recoja y gestione de manera «regular, veraz y fiable» información sobre este entorno. A su juicio, la estrategia de conservación debe ser común a los tres países bañados por sus aguas (España, Marruecos y Argelia), para lo que habría que empezar por unificar sus respectivas legislaciones.

Al tiempo, esgrimió la necesidad de conciliar medio ambiente y turismo, de defender los hábitats amenazados y fomentar la pesca tradicional y la acuicultura. Al tiempo, defendió la necesidad de incluir análisis económicos y sociales sobre la utilización del medio marítimo. Noticia del diario Sur.

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