domingo, 23 de mayo de 2010

OP: Circo sin pan.

Dice el refrán que ojos que no ven corazón que no siente. Canal Sur ha considerado la romería del Rocío la noticia más importante en sus informativos de mediodía durante casi toda esta semana. Como si otros asuntos que preocupan a los ciudadanos no merecieran ese tratamiento.
¡Viva la Pepa!, nunca mejor dicho ahora que muchas personas están inmersas en los preparativos del bicentenario de la Constitución de 1812. La peregrinación a la aldea almonteña ha merecido un despliegue inusual para un programa de noticias, sobre todo cuando hay otros espacios en los que tienen cabida este tipo de festejos (de hecho, en la parrilla vespertina y nocturna se le busca un hueco considerable).
Tras ofrecer los titulares del resto de temas a las dos y media en punto, la pantalla de la cadena autonómica se ha llenado -el miércoles y el jueves, ¡durante casi un cuarto de hora!- de carretas, vestidos de faralaes y caballistas. Con la que está cayendo en una de las comunidades autónomas más castigadas por el paro, el canal andaluz se vuelca cada día no sólo en ofrecernos extemporáneas imágenes antagónicas con la austeridad que nos piden los gobernantes, sino que le quita sitio a noticias de verdad, de las que hacen que un informativo tenga fuste. Dios me libre de negarle presencia en la pantalla a la romería más multitudinaria de las que pueblan la piel de toro, pero de ahí a constituirse en el asunto de peso de un informativo media un abismo, precisamente ese en el que Canal Sur cae cuando hay fiesta de por medio. La cadena que pagamos todos los andaluces pierde los papeles en asuntos de este tipo. Y para colmo, la imagen que desprenden las múltiples expediciones puestas en marcha hacia la ermita de la Blanca Paloma es la de una opulencia y jolgorio impropios de una festividad religiosa. Carretas barrocamente adornadas, romeros vestidos con trajes de diseño, y jamón y vino por doquier desentonan con la situación de un país azotado por una crisis tan galopante como esos alazanes que aprovechan los vados para refrescarse las patas sacudidas por el polvo del camino.

Artículo de opinión de Juan Antonio Morgado para Sur.

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