lunes, 10 de mayo de 2010

OP: Los demonios de Málaga.

Los titulares de esta semana en Málaga parecían rescatados del túnel del tiempo: el sábado se trataba del 'saneamiento integral'; un día antes, Arraijanal; la víspera, el Plan del Puerto. la agenda de Málaga de los años ochenta sigue ahí atascada incluso después del umbral del siglo XXI. Todo eso ya estaba en los periódicos antes de caer el Muro de Berlín o de convocarse los fastos de 1992. El mundo ha cambiado de arriba abajo, en Suráfrica llegó a gobernar un presidente negro y los Balcanes han deshecho el mapa del siglo XX, pero en Málaga siguen ahí los mismos titulares, Arraijanal, el saneamiento, el Puerto, como el dinosaurio de Monterroso, girando con la noria de Nietzsche del eterno retorno.
El Puerto, el saneamiento o Arraijanal estaban en la agenda antes de que naciera la actual generación de universitarios. Toda su vida han oído hablar de 'las asignaturas pendientes' de la ciudad, y han visto cómo ésta nunca ha sabido aprobarlas, del mismo modo que todavía está pendiente el auditorio -¡otro proyecto de los años ochenta!- o el Guadalmedina, que ya no se sabe si es de los ochenta o del XVIII. Entretanto la generación de los hijos de la guerra van causando baja tras oír hablar de esos proyectos durante media vida. Alguno podrá decir en su agonía:
-Yo también me muero sin saber para qué sirve la Diputación y qué demonios van a hacer en el Puerto.
Por ahora las respuestas quedan para sus nietos. Ellos quizá vean el final del saneamiento, que por momentos incluso retrocede ante los incrementos de población; o Arraijanal, ese coto salvaje al parecer reservado para los chaperos y los camellos, donde finalmente no hay atraques pero a cambio cada vez más atracos; o el Plan del Puerto, donde las ilusiones de una ciudad mejor parecen desvanecerse en el proyecto de un centro comercial como en cualquier cruce de carreteras, un 'vialia frente al mar'. Ya se ha gastado incluso la rabia; apenas queda desencanto.
Y los dirigentes políticos actúan asombrosamente como si esto no fuera con ellos. El ministro califica el saneamiento de borrón como si ellos no llevasen seis años gobernando, o antes Aznar durante ocho o antes Felipe. La Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento, la Junta, el Gobierno, el PSOE, el PP. se comportan como espectadores. Saben que la ciudad no se rebela ni siquiera ante esos titulares agónicos todavía décadas después. Esto no es un triunfo de la paciencia, que en definitiva es 'la fortaleza de los débiles', sino de la resignación. Esos proyectos estancados en los viejos calendarios devuelven, como un espejo incómodo, el retrato amargo de una ciudad sin suficiente pulso, sin el motor de la sociedad civil, desarmada durante décadas ante los titulares de sus fracasos.

Artículo de opinión de Teodoro León Gross para Sur.

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