martes, 16 de noviembre de 2010

La gran caja andaluza se queda en nada.

La semana pasada se confirmaba el SIP en el que va a entrar Cajasol con Banca Cívica.

Finalmente la pretendida fusión de la caja sevillana con Unicaja fue un mero amago forzado por la Junta que ahora se afana en desmentir su fracaso en este asunto. Era muy notorio que las cajas no estaban por la labor de fusionarse por varios motivos: rivalidades de sus presidentes -Pulido y Medel no pueden disimular su antipatía-, desconfianzas territoriales insalvables entre las dos grandes capitales andaluzas, y lo más importante, el alto coste laboral que supondría dicha fusión.

Unicaja ha actuado de forma responsable en todo el proceso, primero absorbiendo Caja Jaén, luego intentando pacientemente la fusión con la hundida Cajasur y luego manteniendo el tipo con la débil Cajasol, todo ello sin descuidar su estatus de caja solvente que la sitúa en los primeros puestos de las entidades españolas. No se le puede acusar de no haberlo intentado pero gracias a las circunstancias sigue siendo libre y fuerte para mejorar si cabe su situación sin el yugo andaluz. Se hablaba de un posible SIP con Ibercaja, veremos en que queda la cosa pero está claro que dado el panorama de las cajas españolas poco tardará en buscar compañera de viaje.

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